La libertad escondida

 

Cuando el hombre llegó a la Tierra tenía un plan muy concreto para desarrollar a lo largo de muchas eras de inconsciencia y falta de libertad, pues se convirtió en esclavo de otras fuerzas planetarias que no eran de este mundo.

Con el paso del tiempo, aquel Ser tan interesante de observar por ser  uno de los más maleables que existían  en el Universo,  se volvió contra Dios y contra sí mismo y eso tuvo como efecto su pérdida de libertad y su atrapamiento en la red mental de la que nunca supo cómo salir.

Esa red es la llamada “red neuronal” que está en el cerebro menos evolucionado y mantiene dormido al ser humano con el fin de que se sienta atrapado en su estructura, que se propaga por la red nerviosa que alimenta órganos, sistemas y tejidos y que hoy día tiene un buen reflejo externo en la red social que sirve de alimento a mucho seres, bien para aumentar su capacidad o disminuir su criterio cognitivo de acuerdo a su elección.

El dilema que hoy se le plantea al ser humano cuando se ve tan atrapado en su propia casa sin poder salir, es el mismo que se dio al principio cuando decidió que su alma tenía que ser libre y se rebeló contra aquel a quien servía, que no era ni más ni menos que su propia imagen reflejada en el espejo.

¿Quien era aquel Dios tan subterráneo que no se dejaba ver pero que mandaba sobre todo? ¿Y qué poder tenía sobre  los humanos para obedecerlo de aquella manera? Pero sobre todo, ¿de dónde salió ese mandato de falta de libertad?

Hoy tienes que reflexionar sobre todas estas preguntas y darte la respuesta adecuada a tu nivel de conciencia, teniendo en cuenta que cualquier cosa que te digas será correcta, ya que eres tú quien elige en qué lado de la balanza te colocas, si en el de la libertad que no se ve pero se prepara para salir o en el de la falta de amor a ti mismo que te inclinas ante la exigencia de taparte la cara para no saludar a tu hermano por temor a ese virus tan contagioso que no se sabe dónde está, ni de dónde ha salido, ni como desaparecerá.

¿O es que te crees que ese virus te dará la espalda de la noche a la mañana? Piensa por un momento lo que te sucedería si mañana sales a la calle sin tu máscara porque ya no hay estado de alarma. ¿Te sentirías seguro y confiado para volver a abrazar, tocar y sentir la piel de tu vecino o estarías receloso por si le queda algo de contaminación?

Lo que crees es lo que estás creando para ti en el futuro, no lo olvides, y si quieres que tu hermano sea un Ser contagioso a quien no quieres mirar a la cara por su virus, nadie te mirará y recibirás el silencio sepulcral de cuantos te rodean dándote la espalda por tu rechazo de hoy.

Piensa muy bien lo que haces y a quien obedeces, si a tu alma de Luz que siempre está libre de virus por muy cerca que esté de cualquier persona o al otro yo destructivo y abusador que busca entrar en conflicto con todo y alejarte de tu personalidad reflejada en el semblante de los demás.

El resultado de tu decisión se verá muy pronto cuando acabe todo este montaje tan absurdo para muchos como eficiente para los que creen en la posibilidad de no ser libres jamás de su amo interno que los obliga a obedecer mandatos que vienen de fuera y nunca de su interior.

¿Te has preguntado alguna vez qué significa ser libre? Porque la libertad nada tiene que ver con la dependencia de situaciones o personas que te hacen sentir oprimido sino con el mundo interno y cómo reflejas tu luz hacia fuera, ya que si eres consciente de que la tienes, nada ni nadie podrá arrebatarte jamás ese estado anímico tan relajado que te hace sentir libre y feliz por lo que eres y lo que has logrado hacer con tu vida pese a la dificultad que supone vivir entre apariencias.

El regalo más grande que hoy te puedes dar es analizar tu estado emocional y ver cómo te sientes en este encierro, porque si eres libre de verdad estarás feliz por ver cómo se desarrolla todo y sobre todo por ver cómo lo que viene será un gran paso adelante para la Humanidad en su conjunto. Pero si  sientes amargura y depresión por la falta de luz solar, es porque tu alma te pide que la reconozcas en su parte más amable y amorosa que se llama libertad y que siempre estuvo ahí pero no la viste llorar en su encierro.

Sácate la venda de los ojos y deja a un lado la máscara para que tu sonrisa se vea por detrás de la oscuridad, y nunca dudes de tu poder para transformar cualquier situación en lo más adecuado para ti de acuerdo a tu criterio personal y a tu conciencia superior.

Asunción Chavarri

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