La vida se abre paso tras el miedo

La luz que hay en el éter es la clave para que salga el recuerdo y se manifieste en la Tierra a través de la experiencia de sanación que estamos viviendo como colectivo humano.

El recuerdo no sería posible si la Humanidad no estuviera preparada para asumir el reto de su cambio de estructura mental que afecta a la sociedad en su conjunto, ya que la información que recibe desde fuera, desde la época ancestral en la que fuimos objeto de abuso por parte de un virus similar al actual, solo vuelve cuando se la puede liberar y por eso aparece ante ti para decirte: “Sácame de tu mente porque ya he cumplido mi misión”.

El reto que se nos plantea ahora mismo con esta enfermedad -en su mayor parte imaginada-,  es limpiar el conflicto de separación que anida en la voluntad de quien no se cree igual a los demás por su situación política, social, económica, de credo religioso o color de la piel, y esto sí que es una verdadera lacra que a todos afecta  desde el momento en que te separas de ti mismo y te olvidas de que todos somos iguales en la luz.

La enfermedad mental a la que aludí en el artículo anterior señalando al coronavirus como responsable de la misma, se refiere precisamente a esto, a la separación que nos aturde el cerebro porque evita la cooperación entre ambos hemisferios cerebrales para que el orden mantenga la salud en la persona. Pero imagínate lo que sucede si cada uno de los hemisferios actúa por su cuenta y cada uno te envía señales de dolor y amor al mismo tiempo, o de belleza y bondad y maldad, situación conflictiva y amorosa… y así hasta crear una lista interminable de actitudes dispares que no se ponen de acuerdo entre sí.

Este argumento puede parecerte obvio a simple vista porque así es como funciona el cerebro, pero piensa por un momento lo que ocurriría si por algún motivo una de esas mitades se desconecta de tu realidad para crear una realidad paralela en la que tú eres el protagonista de tu enfermedad y te asustas ante la mínima posibilidad de contagio. En ese caso te quedas solo y aislado en un mundo virtual ajeno al que estás, imaginando situaciones penosas de falta de actividad económica y regalos perdidos que nunca llegarán a tus manos porque tu mente no los ve y no los recibe con amor.

Ese dolor inconsciente que vas creando poco a poco a medida que entra en tu mente el coronavirus con la carga emocional impuesta desde fuera que amenaza la estabilidad de cualquier persona cuerda, se reproduce sin cesar en el interior de la célula madre, porque tú mismo la vas dando órdenes de sufrir la carencia económica y de no ver la salida a tu situación real, que no es la que te dicen sino la que está detrás de la apariencia.

Busca en tu interior y respóndete a ti mismo la siguiente pregunta: ¿Estás dispuesto a dar un salto cuántico a raíz de esta experiencia? Porque si es así, prepárate para verlo y sentirlo desde dentro, ya que siempre tendrás la opción de elegir cuál será tu futuro y lo que quieres crear de verdad para que tus dos hemisferios no se aburran de recibir tanta información contradictoria y se marchen cada uno a un sitio a descansar desconectándose de tu cerebro superior que es el que dirige la jugada.

El Ser Superior de cada uno está al mando de todo lo que sucede en tu interior pero recuerda que Él siempre te da lo mejor para ti. Y si lo mejor para ti es que despiertes con la enfermedad del coronavirus y hagas un cambio radical en tu forma de pensar soltando patrones antiguos que te perjudican, ¿crees que no te lo va a dar?

Controla tu pensamiento y haz el trabajo interno de imaginar cómo será tu futuro en paz, riqueza y abundancia, haciendo algo hoy que te suponga un reto para dar la orden a ese virus de que se aleje de tu mente para siempre. El reto puede ser algo muy simple, como hacer un trabajo manual o dibujar un pequeño cuadro o incluso hacer un trabajo en la cocina, pero siempre  tienen que ser las manos las protagonistas, ya que las manos actúan directamente sobre la información cerebral, y si colaboras con ellas para la sanación de tu mente haciendo que el virus se retire diciéndoselo así mientras trabajas, te sentirás mucho mejor y aliviarás la carga que lleva como mensaje.

Cuando la persona se siente agotada porque no tiene nada que hacer, se dedica a crear fantasías que atemorizan su mundo interno. Y si a eso le añades que estás encerrado en casa sin poder salir, el conflicto se agudiza. Baila, canta, ríe y celebra la vida que llega con la primavera. Observa cómo salen las flores y piensa que  esa belleza externa también es tuya invitándola a que entre en tu mente para desalojar al coronavirus.

Asunción Chavarri

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