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Cuando uno se despierta por la mañana no se imagina en qué lugares ha estado y lo que ha hecho durante la noche, un largo viaje a lo largo de la Red de Conciencia de Unidad que envuelve al planeta para descubrir lo que va a hacer al día siguiente y cómo lo va a reflejar en su historia, si de acuerdo a la Ley del Uno o desde el plano mortal de la dualidad.

En este sentido, conviene tomar algunas precauciones antes de aventurarse en ese espacio infinito de dualidad o unidad según tu estado emocional antes de irte a dormir y tu nivel de conciencia de lo que pasa mientras duermes.

El sueño es irrelevante para muchas personas que solo se preocupan de sí mismas y no atienden a razones de vida espiritual, pero para otras es una etapa entre misiones al tener en cuenta que cada día es un nuevo reto y una vida entera en la que descubrir algo nuevo y desarrollar capacidades que son innatas pero olvidadas por el pasar de los siglos.

Y si ahora yo te dijera que el alma del animal que hay en la imagen es el ángel de luz que te invita a soñar despierto y hacer cosas impensables ,¿te lo creerías? Pues así es, ese animal es el sabio que te lleva de la mano para que recorras el largo viaje hacia el infinito de tu conciencia de unidad, la unión establecida entre el cuerpo y el alma cuando se transmuta la información doble en la que nunca hay sitio para la verdad.

La Verdad es un asunto de conciencia y una parábola muy acertada al respecto para entender bien esta idea, es la que enseña Jesucristo a su elemental, el viejo burro que le sostiene mientras camina entre la gente para dar su bendición. En este caso el burro es el animal, que como alma elemental que acompaña al ser humano, siempre está dispuesta a sostenerle. Y por otro lado, el animal se siente seguro y reconfortado porque su dueño le pide que ande y se dirija al centro del pueblo donde espera la multitud para recibir la sanación de su montura, entendiendo por montura la parte del alma que te obliga a caminar con los pies en la tierra mirando al cielo para ahuyentar los malos espíritus de tu conciencia que no te permiten caminar en libertad si la montura está dañada o le falta una mano de pintura.

La imagen de la Verdad está en la relación que se da entre el cuerpo y el alma en una mente sana libre de prejuicios de épocas anteriores en las que no hubo un Avatar que como Jesucristo indicara el camino a seguir y mucha gente se perdió en su conciencia de dualidad al no entender bien las Escrituras por la vaga interpretación de un recuerdo que pone a la Iglesia católica a la cabeza de la distorsión.

El mensaje que dio Jesucristo a la Humanidad nunca fue el de ir a buscarle la iglesia para celebrar un ritual en el que no se dice nada de la Verdad, sino encontrarse con Él en el fondo de tu alma en el recinto sagrado del corazón, en el centro de tu pueblo desde donde se reparten las bendiciones a toda la Humanidad que son las células del cuerpo.

Ahora que ya sabes que la religión nunca fue depositaria de la Verdad que prohíbe al hombre unirse al Cristo interno en su propia morada, podrías darte una vuelta por la zona del tiempo donde vivió y preguntarle a Él en persona si lo que digo es la Verdad, porque si es así lo sentirás y tu corazón te hablará para confirmar mi palabra.

Atrévete a viajar esta noche por los alrededores de Jerusalén y pon esa idea en tu mente cuando te retires a descansar y analiza bien la respuesta que recibes de tu Cristo interno cuando abras los ojos por la mañana.

Pero nunca te olvides de que la vida en aquella época fue difícil para muchos que se vieron obligados a huir por atender la Voz interna del alma que representaba Jesucristo, y si te pasa eso, que sientes ganas de alejarte de este mundo despiadado que no tiene en cuenta al inocente, es porque hay mucho en ti de Verdad y tu alma te acompaña como el burro de la imagen, que aunque es un camello, hace la misma función de transportar a tu Cristo hacia el futuro.