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El alma siempre responde a la llamada del cuerpo que ha sanado sus memorias, pero ¿Qué son las memorias? Te lo voy a explicar.

Una memoria es un asunto del pasado, algo que se vivió y no se recuerda y se guarda muy adentro en la profundidad del inconsciente, de manera que tarde o temprano sale, no importa el momento o lugar, si en esta vida o en otra, siempre está ahí, esperando el minuto adecuado para hacerlo.

Hay una memoria de la misión que cada uno tiene encomendada celosamente oculta para que nadie viole su virginidad, es decir, para que nadie usurpe la energía que lleva incorporada como premio a su descubrimiento, ya que una vez que sale, es difícil ignorar su contenido y se manifiesta como un huracán de luz, poder personal del alma y Sabiduría esotérica que se refiere a la enseñanza espiritual olvidada por el paso de siglos de autocomplacencia para no hacer los deberes que el alma te pone cada encarnación.

El alma te pide un repaso de tus anteriores vidas antes de acceder a esa memoria con el fin de que sanes tus historias pendientes y le des conciencia a tu vivencia espiritual y material. Y si alguien te dice que no hay que entrar en la oscuridad de un pasado remoto sin resolver no está en lo cierto, porque el alma solo te regala la misión cuando está segura de que eres capaz de llevarla a cabo y para eso se necesita mucha fuerza interna y valor que solo se adquiere después de haberte enfrentado a tu bestia y domado a tu animal.

Puedes hablar de misiones diversas que llevas a cabo cada día en tu despertar espiritual pero son aprendizajes en busca de la misión mayor que solo tu alma sabe cuál es y te prepara para ella con tareas a veces simples e intrascendentes a tu parecer pero necesarias para un bien mayor en el tiempo.

Recuerda que Todo es Uno y cuantas más personas hablen con su luz para prepararse, más rápido será el cambio que promete un futuro brillante y menos denso que lo que hay ahora en nuestras vidas. Acuérdate de recibir la orden correcta cada mañana cuando te levantas y ves amanecer el nuevo día, la orden de acceder a tu mitad luminosa y quedarte con ella hasta el final para que nadie ensucie tu camino.